Una silla es, junto con el escritorio, el equipamiento fundamental de cualquier zona de estudio u oficina. En ella pasamos una buena parte del día sentados desarrollando tareas, por lo que es muy importante elegir un modelo que no solo se adapte al estilo de la estancia sino que además, proteja nuestra salud.

Una silla para estudiar, ajustable, regulable en altura y ergonómica, que acoja al cuerpo y se adapte a tus movimientos evitará que te desconcentres debido a la incomodidad. Y no solo eso, dependiendo de su ubicación e incluso de los colores podrás crear un espacio de alto rendimiento en el que trabajar y estudiar con eficacia y motivación.

¿Dónde ubicar la silla para estudiar?

La posición de la silla para estudiar depende fundamentalmente de dónde se ubique el escritorio. Si tu zona de estudio es una habitación amplia, destinada a varios usos como el salón, te recomendamos ubicar la mesa y la silla de oficina en un lado. Puedes delimitar el espacio con una alfombra y lograr una separación visual muy eficaz.

Si por el contrario cuentas con una habitación destinada exclusivamente al estudio, ubica tu escritorio y silla de forma que puedas aprovechar la luz natural. No sólo ahorrarás energía, sino que además te sentirás más motivado y concentrado.

Respecto a la mesa, la silla debe estar colocada de tal forma que el codo forme un ángulo de noventa grados y las manos descansen cómodamente sobre el escritorio o el teclado del ordenador. Recuerda nuestros consejos para ajustar la silla para estudiar y lograr el confort que te permita rendir al máximo durante las horas de estudio.

Sillas de estudio con patas o con ruedas, ¿Cuáles son más funcionales?

Aunque la mayoría de modelos de sillas para estudiar incorporan ruedas, lo cierto es que cada vez son más frecuentes las sillas de estudio con patas. Cada una de ellas tiene una serie de características, y debes tenerlas en cuenta antes de decidirte por un modelo u otro:

  • Las sillas de estudio con ruedas aportan más libertad de movimiento. Son especialmente recomendadas para estancias grandes, donde se abarca más espacio de trabajo. Por el contrario, si tienes a mano todo lo que necesitas para desarrollar tus tareas puedes optar por una silla para estudiar con patas.
  • Como consecuencia de esto, en las sillas de estudio sin ruedas se mantiene la concentración durante más tiempo. Esto es debido a que se reduce el movimiento y las distracciones para mirar a algún sitio o hablar con alguien.
  • Por otro lado, en las sillas para estudiar con ruedas puedes estar más tiempo sentado que en una con patas. Los diseños ergonómicos y la adaptabilidad a los cambios de postura y a la zona lumbar permiten que puedas mantenerte durante más tiempo sentado frente al escritorio. ACTIU cuenta con modelos certificados para su uso 24h, como TNK Flex.

Comodidad y ergonomía en la silla, clave para hacer el estudio más ameno

La característica fundamental de una silla para estudiar debe ser la ergonomía. Es decir, la adaptabilidad del asiento y respaldo al cuerpo, a la zona lumbar y a cualquier movimiento. El propósito es la capacidad de mantener la concentración durante un largo periodo de tiempo sin tener que cambiar de postura debido a la incomodidad y además, mantener una correcta higiene postural para evitar lesiones.

Una silla ergonómica debe tener un asiento regulable en altura y en profundidad. De esta forma, se evita la carga en las piernas y se alivia la presión del asiento sobre la parte posterior de la rodilla. Además, el respaldo debe adaptarse a las formas de la espalda y los ángulos no deben causar presión localizada.

En ACTIU sabemos lo importante que es poder mantener una postura cómoda para mantener un alto rendimiento y eficacia. Por ello, nuestras sillas para estudiar cuentan con un diseño que recoge el cuerpo y en las que espalda, cuello, brazos y piernas encuentran su posición natural. Nuestros modelos de sillas para estudiar regulables en altura, incorporan además el mecanismo syncro, que permite inclinar el respaldo para que el cuerpo se mueva en sintonía.

Juega con el color y el tejido de la silla para crear armonía en el espacio

El color de la silla de estudio va a marcar el diseño de la habitación. Los tonos neutros como el blanco, el gris e incluso la gama de beige son una apuesta segura. Este tipo de colores transmiten sobriedad y elegancia, y suelen encajar con todos los estilos de decoración. 

Por su parte, los colores vivos como el mostaza o el azul turquesa aportan un toque diferente a la estancia. Combinados con la carcasa en blanco, se convierten en una pieza muy original que transmite positividad y creatividad.

En lo que a tejidos se refiere, en ACTIU puedes comprar online nuestros modelos de sillas de estudio tapizados en tela como TRIM o en malla como STAY. Mientras que los asientos en tela ofrecen una mayor resistencia al desgaste, el tapizado en malla es más ligero y fácil de limpiar.